12/15/2007

Pasta con camarones (Parte II de III)

Para preparar pasta con camarones, después de comprar los camarones crudos (ver post anterior) hay que cocinarlos.

Paso 1: Enjuagas los camarones
Enjuagas los camarones con agua fría (si están congelados, esperas a que descongelen).

camarón crudo

Paso 2: Hierves los camarones
En una olla grande, pones agua a hervir. Cuando el agua ya hierve, echas los camarones crudos (en ese momento son de color gris). En sólo TRES MINUTOS los camarones se vuelven color rosa. Es fascinante ver cómo cambian de color en tan poco tiempo.

camarón en proceso de cocción



NOTA: Es importante que no te pases de los tres minutos porque los camarones se hacen duros.

Paso 2: Dejas enfriar los camarones
En una coladera, escurres los camarones y los dejas enfriar para que puedas pelarlos inmediatamente después.

camarones cocidos



Paso 3: Pelas los camarones (la parte tediosa)
Es MUY tedioso, pero siéntate frente a la tele o frente a una revista, o busca compañía para que platiques y peles camarones al mismo tiempo y se te hará más leve la tarea.

camarón cocido y sin cáscara

Próximamente: cómo preparar la pasta con camarones.

12/11/2007

Pasta con camarones (Parte I de III)

Para preparar pasta con camarones, primero, hay que comprar los camarones.

Paso 1: Vas al mercado
En Tampico hay un mercadito cerca del centro, a un lado del río. Allí, además de camarones, puedes encontrar todo tipo de marisco o pescado fresco, recién salido del río o del mar: jaiba (entera o en salpicón), cazón, tiburón-martillo, huachinango, mero, bonito, rubia y muchos otros tipos que no recuerdo.
Jaiba entera

Paso 2: Eliges el tamaño del camarón
El camarón lo encuentras en diferentes tamaños. Te lo venden por kilo, crudo o cocido. Para una pasta con camarones, recomiendo comprar el camarón crudo tamaño mediano. Cuesta alrededor de 60 pesos el kilo. Lo puedes elegir del puesto que más "te haga ojo" o del que mejor precio te dé.

Camaron "mediano" crudo


Paso 3: Te llevas el camarón a casa
Es recomendable cocerlo apenas llegues a casa. Si vas a viajar y llevarlo a otro lugar, puedes congelarlo y llevarlo en una hielera. Si viajas por avión, asegúrate que tu hielera no traiga hielo, ya que no dejarán que subas con él.

Próximamente: cómo cocinar el camarón para la pasta con camarones.

12/03/2007

Despertador marca "Jazz"

Cualquier semejanza con la realidad, es mera coincidencia.
Con cariño, a nuestro despertador matutino, en el segundo aniversario de su llegada con nosotros.

12/01/2007

Los viajes ilustran

Confirmo una vez más que los viajes sí "ilustran"...y en esta ocasión reafirmo que también "alimentan" el alma.

Gracias a mis anfitriones Dasha, Manuel, Daria, Alejandra, Marcela, Andrés, Angélica, Juan y, sobretodo, a Raquel y Blas. Fue un viaje estupendo. Regreso renovada, y muy feliz.

11/03/2007

La luna de octubre


El periódico decía que ese viernes la luna estaría más linda que otras ocasiones. Entendí que era el día del año en que más brillante y más grande se vería.

Se me ocurrió la brillante idea de irle a tomar fotos a nuestra luna, desde el Cerro del Obispado. Llegué tarde y la luna ya no estaba grande y estaba muy muy arriba, pero eso sí , MUY brillante. Intenté sacar algunas fotos, pero creo que no logré lo que quería. En fin...

Esperaré al siguiente mes para repetir las tomas, aunque la luna ya no esté tan brillante y grande.

9/22/2007

¡Y empieza el otoño!


Otro otoño en puerta para disfrutar el aire, el cielo, el olor y los recuerdos. Momento para sacudirme todas las hojas, invertir tiempo en mí y los míos, y prepararme para las nuevas hojas que vendrán el año que viene.

Para todos los que se plantearon propósitos "de año nuevo", todavía tienen tiempo para retomar las cosas que han dejado pendientes, hacerlas y que no les tome por sorpresa el fin de año.

Bienvenido, Otoñito...


8/07/2007

Entre Silvio Rodríguez y marcas de referencia para dorsistas

Hace días, intensamente viví momentos del pasado que no habían cruzado mi mente en mucho tiempo. Fue como si me hubieran reconectado a la máquina de las memorias y le hubieran movido al switch de los olores, colores, sonidos, movimientos y sentimientos para que se volvieran más intensos.


LM y yo veníamos escuchando a Silvio Rodríguez en el coche. El hecho de venir escuchando a Silvio, en el coche, rumbo a la oficina, hizo que reviviera el trayecto "Correos - Prepa Tec" que hacía yo casi todas las mañanas con Mariam, cuando trabajábamos en Santa Catarina. Yo esperaba a Mariam en Correos y ella se bajaba del camión amarillo que venía desde El Faisán. Era un recorrido de aproximadamente 40 minutos en el Fiesta y, como sólo tenía opción de radio y cassette, y yo no tenía muchas opciones de música en mi auto, yo me imagino que la Güera me trajo el cassette de Causas y Azares para que ya no escucháramos "Para Empezar" todas las mañanas. De tanto escuchar ese cassette, me aprendí y hasta llegué a cantar las canciones en voz alta (estando sola, claro está porque cantarlo acompañada podría ser considerado como violencia auditiva).

Hace días, no pude evitar llorar cuando escuché "que la luz de esa clara mañana era luz de su último día". Huay...siempre me conmovió esa canción, pero ese momento que reviví fue tan intenso que no pude contenerme. Me hizo revivir un evento que pudiera parecer trivial (traslado matutino a la oficina), pero para mí sentó las bases de una de las amistades que más aprecio.

El otro momento intenso se dio en la alberca. Desde hace unas semanas intento retomar la natación y sigo una rutina que día con día se anota en el pizarrón de la alberca a donde voy. Si no hubiera sido que allí estaba anotado algo así como "4 x 50 dorso", hubiera nadado croll o pecho, que es lo que más me gusta y con lo que menos batallo. Nunca me ha fascinado el dorso. De chica me decían que era mi mejor estilo, pero siempre me desesperó el agua salpicada en la cara y la angustia de no poder calcular las brazadas que me faltaban para llegar a la orilla y no golpearme la cabeza.

Pues ese día intenté nadar dorso y la máquina de memorias se enchufó de una manera violenta. Percibí el olor del cloro, la sensación del agua salpicándome la cara, el silencio repentino y mi respiración.

Supe cómo dar las brazadas, recordé la técnica...y también recordé el olor a cloro de la alberca en donde tomaba mis clases a los 5 ó 6 años de edad. Recordé mi traje de baño azul, mi gorra blanca, los vestidores donde me cambiaba mi mamá, a mi maestro Juan. Recordé a mi mamá esbelta, guapísima, con pelo al hombro, en falda y taconcitos. A veces me compraba, después de la clase, algo que no recuerdo, en la fuente de sodas (¿sería una paleta de agua, acaso?). Recuerdo las competencias, el nervio, las batitas blancas de toalla, el frío, las gradas donde gritaban y animaban mis papás.

Ese día en la alberca, mi cuerpo recordó los movimientos, pero también me reclamó con un calambre. Las marcas de referencia para dorsistas me avisaron que ya estaba llegando a la orilla y me gritaron: "Aquí estamos...¿nos recuerdas? No nos hemos movido de aquí. Qué bueno que por fin volviste".

Pues sí, he vuelto. La máquina está empezando a funcionar y arrancando de nuevo, después de un período de negligencia y un ya necesario engrasado y cambio de piezas. Volví al espacio porque es una terapia que disfruto, y aprovecho también compartir memorias con aquellos y aquellas a quiénes les interese leerlas.

:: G ::